Pre-agrícolas y agrícolas. Las sociedades pre-agrícolas y agrícolas representan diferentes etapas en la evolución de las civilizaciones humanas.
Sociedades Pre-Agrícolas:
Cazadores-recolectores: Estas sociedades se basaban en la caza de animales y la recolección de plantas silvestres. Eran nómadas o seminómadas, moviéndose según las estaciones y la disponibilidad de recursos. No producían su propio alimento, sino que dependían de lo que la naturaleza les ofrecía.
Tecnología simple: Usaban herramientas rudimentarias hechas de piedra, hueso o madera para cazar y recolectar. No practicaban la agricultura ni la ganadería.
Organización social: Su estructura social era generalmente igualitaria, con poca diferenciación de roles más allá de la división básica del trabajo por género o edad.
Pre-agrícolas y agrícolas
Sociedades Agrícolas:
Revolución Neolítica: Con el inicio de la agricultura, las sociedades humanas experimentaron cambios drásticos. La domesticación de plantas y animales permitió que los humanos se asentaran en un lugar, desarrollando aldeas y, eventualmente, ciudades.
Producción de excedentes: Al cultivar alimentos y criar ganado, las sociedades agrícolas pudieron producir excedentes de comida, lo que llevó al almacenamiento y al comercio.
Tecnología avanzada: El desarrollo de herramientas agrícolas, como el arado, y la invención de sistemas de riego, mejoraron la eficiencia en la producción de alimentos.
Estructura social: Las sociedades agrícolas tendieron a ser más complejas y jerárquicas, con la aparición de clases sociales, líderes políticos y religiosos, y especialización laboral.
El paso de sociedades pre-agrícolas a agrícolas marcó el comienzo de la civilización tal como la conocemos, sentando las bases para el desarrollo de culturas más complejas y avanzadas.
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